Cuando sos dueña, sos vendedora.
Antes solo dabas clase, planificabas y corregias.
Ahora tenes un Instagram, llegan consultas y tenes que cerrar ventas.
Es normal que no sepas hacerlo o no sepas cómo hacerlo sin rebajar tus precios al quinto infierno.
Hay cada chanta que vende lo que sea al precio que sea, y vos... que haces algo bueno, que ayuda y que sos honesta... seguis conformandote con monedas.
Igual que las redes, solo necesitas aprender a vender y hacerlo un habito.
Porque un dueño de negocio no puede sonrojarse al hablar de plata.
No puede temblar al decir sus precios
No puede dejar escapar clientes para que se vayan con la competencia.
Una dueña de negocio necesita saber venderse. Y vender.