¡NO SÉ, NO PUEDO, NO ME SALE!
El otro día, escuché un podcast muy interesante en el que desarrollaban el concepto de STRATEGIC STUPIDITY (estupidez estratégica). Hablando en criollo, sería para nosotros el equivalente de FINGIR DEMENCIA ;)
Strategic stupidity es cuando alguien dice que no sabe, que no puede o que no tiene, como una estrategia para no tener que hacerse cargo de X cuestiones de su vida, su trabajo o sus relaciones.
Desde lo mas chiquito hasta lo más importante, la estupidez estratégica, o fingir demencia, puede mantenernos muy cómodos y calentitos en lugares que no están buenos.
Por ejemplo, si yo me la paso diciendo que soy malísima con la tecnología, tengo una excusa para no saber usar Zoom, perder los links, demorar en el inicio de sesión, acceder a grabaciones...
Entonces, todos ya saben que, si llego tarde a mis clases o reuniones, o si directamente no me conecto, no fue a propósito, fue porque no supe hacerlo. Ergo, tengo la coartada perfecta para siempre llegar demorada (con el mate listo, obvio! Porque para eso sí tuve tiempo, y destreza).
Escuchamos pero no juzgamos eh.
Otro ejemplo: un adolescente dice que el perro no le hace caso. Que no sabe cómo pasearlo, que su mamá sabe educarlo y ponerle límites, pero que a él se le escapa, tira de la correa y se porta mal. Clásica excusa: “Vos lo hacés tan bien y yo tan mal… mejor hacelo vos.” Adolescente se desliga de la responsabilidad de pasear al perro por todo el tiempo que viva con su mamá.
¿Se entiende el punto? Hay personas que hacen esto circunstancialmente y esta ok. Hacernos los dolobus, a veces, con lo que nos da fiaca, fingir demencia y esperar que lo haga otro, es humano.
Pero también, hay gente que adopta esta estrategia como forma de vida y lo aplica a cuestiones mucho más decisivas que pasear al perro o saber usar Zoom.
Hay gente que vive no sabiendo, ni queriendo saber, cómo hacer las cosas. Y esto es para no tener que afrontar responsabilidades grosas de la vida como elegir un trabajo, una pareja, un hábito.
El dolor de hacernos cargo de todo eso es demasiado; entonces, mejor fingimos demencia y hacemos de cuenta que no sabemos, no podemos, no nos salió.
Fingir demencia nos ahorra la molestia de ocuparnos de problemas que necesitan solución. Nos ahorra el embrollo de aprender a hacer cosas, PERO A QUÉ COSTO. En el podcast ponen de ejemplo la típica persona en la oficina que siempre necesita fotocopias, pero no sabe usar la fotocopiadora.
Una persona que siempre necesita fotocopias, pero no se molesta en aprender a hacerlas, tiene una agenda oculta, lo sepa o no.
Esta agenda oculta no la hace mala, la hace humana. Pero la agenda existe igual: quizás pedir que le hagan sus fotocopias es la única manera que conoce de acercarse a los demás en la oficina. “Ay, ¿no me hacés 2 copias de esto? Gracias, tengo que aprender jeje, pero soy malísima con las máquinas y tengo miedo de romperla.” Sí, claro.
¿Qué pasaría si esta persona supiera hacer sus propias fotocopias? Muy posiblemente no se acercaría a la gente por favores ni con actitud culposa. Muy posiblemente sería más eficiente y rápida, por lo tanto más respetada y podría aspirar a un ascenso. No se acercaría a la gente por conveniencia, sino por afinidad. Se movería ascendentemente en su trabajo y en su vida, en lugar de reptar.
Estos tres ejemplos, el de Zoom, el del perro y la fotocopiadora, son ejemplos cotidianos que obvio, forman y conforman nuestra identidad, pero pueden pasar desapercibidos para nosotros y para otros.
Pero mirá estos 2 ejemplos. Quizás te identifiques
Una persona que tiene mil quilombos, está siempre sufriendo y su vida es una emergencia constante, pero se niega a empezar terapia.
¿La razón? Dice que los psicólogos son todos chorros. Que no quiere pagar para contarle a un desconocido sus problemas. Que no cree en la terapia. Que ya hizo terapia de chico y ya está curado. Mientras tanto, su vida y sus relaciones están prendidas fuego, ¿y quiénes cargan con el peso de sus decisiones? Los demás, por supuesto.
¿Qué tiene que ver las clases de inglés con la strategic stupidity?
Necesitar inglés para cambiar de laburo y no empezar las clases, es exactamente igual de grave que el de no empezar terapia.
Cuando odiás tu laburo, empezás a vivir de mal humor, con ansiedad o muy estresado. Si a eso le sumamos que no te alcanza la plata, todo mal.
El estrés y la falta de propósito en el ámbito laboral / profesional es una de las causas más comunes de infelicidad: tener que ir todos los días a pasar la mayor parte del día en un lugar que no te gusta, con gente que no te gusta y haciendo cosas que te chupan un hu*evo, es un bajón.
Si lo sabré yo. Y esto, mucha gente no lo nota, pero se derrama en los vínculos y en todas las áreas de la vida.
Cuando decís que querés cambiar de laburo, pero que todos piden inglés y NO empezás clases de inglés, ESTÁS FINGIENDO DEMENCIA CON ALGO QUE TIENE CONSECUENCIAS HORRIBLES EN TU VIDA.
Estás poniendo excusas para no tener que hacerlo: es caro, es barato, es online, es presencial... no tengo tiempo, me aburro, soy malo para los idiomas, etc, etc, etc.
Y entonces, pasan los años. La última vez que te acordaste que necesitabas inglés, tenías 25. Pasaron cosas, tuviste hijos, te separaste, te mudaste… y ahora, tenés 35 y seguís en el mismo lugar.
No fue magia, fue la strategic stupidity haciendo su trabajo, manteniéndote estático, cuando lo que tenías que hacer era moverte.
Si mejorar tu vida depende de cambiar de laburo, y cambiar de laburo, depende de saber inglés, ¿por qué no lo hacés? ¿Cuánta plata te ahorrás? ¿Cuánto tiempo libre te queda y para qué los usás, si no es para aprender inglés?
No te estoy juzgando. Todos tenemos estos puntos ciegos, yo también. En mi caso, he usado mucho el “no sé nada de X” para que otros me ayuden o hagan cosas por mí.
Me pasó cuando tuve que cambiar la compu. Nunca supe nada de compus ni me molesté en aprender qué es la RAM, el SD, el procesador… entonces cada vez que tengo que hacer algo de computadoras, dependo de que alguien se siente conmigo y me diga qué necesito y qué tengo que hacer.
En mi experiencia personal, siempre que me encuentro en estos embrollos donde lo que tengo que hacer me cuesta porque no me gusta, no lo sé hacer y no quiero aprender (Meta es uno de ellos), siempre salgo fortalecida, más informada y más independiente que antes.
La estupidez estratégica aplica desde cosas chiquitas e imperceptibles como no saber hacer fotocopias, buscar una compu, pasear al perro… hasta las más brutales formas de evasión humana mediante las cuales permanecemos estancados en situaciones que no nos convienen ni nos benefician: no hacer terapia, no dejar relaciones que nos hacen daño, no empezar inglés cuando lo necesitás...
¿Cómo darte cuenta si estás usando la estupidez estratégica?
Te quejás mucho en general y no ves cambio posible
No tenés metas claras
Creés que tus metas son absolutamente inalcanzables (posiblemente sean súper comunes y alcanzables por cualquier humano)
Creés que estás destinad@ a vivir y morir “así”
Creés que no tenés suerte (en el amor, en el trabajo, con la plata…)
Solo hablás de tus problemas con tu pareja, amig@s o IA, pero no te sumergís a intentar resolverlos de raíz
Notás que muchas veces, la gente ya no sabe qué decirte cuando te quejás o que, directamente, te evitan